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junio 11, 2014 / Comunicadores de la Argentina - COMUNA

RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL PERIODISMO – Debate en la Facultad de Periodismo de La Plata – Aportes y propuestas de estudiantes y comunicadores

RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL PERIODISMO

Debate en la Facultad de Periodismo de La Plata

-GALERÍA DE FOTOS-

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RESPONSABILIDAD SOCIAL DEL PERIODISMO

Debate en la Facultad de Periodismo de La Plata

Aportes y propuestas de estudiantes y comunicadores 

 

  • Un código nacional de Responsabilidad Social del Periodismo
  • Defensoría de los lectores de medios gráficos
  • Medios estatales: entre los gubernamentales y los públicos
  • Las propiedades cruzadas, entre la comunicación y otros negocios

 

El lunes 2 de junio de 2014, la Facultad de Periodismo de La Plata, el Centro de Estudiantes Rodolfo Walsh y Comunicadores de la Argentina (COMUNA) realizaron una jornada de debate sobre Responsabilidad Social del Periodismo.

De esa jornada surgió la declaración que se reproduce más abajo. Como dice la nota al pie, los convocantes quedamos comprometidos a elaborar un documento que contuviera todos los contenidos y conclusiones del debate, dados los aportes hechos por estudiantes de la Facultad, docentes y comunicadores.

Los participantes debatieron en grupos luego de compartir material audiovisual preparado por LADOB, con reportes sobre coberturas de temas de actualidad, y material gráfico, con el mismo contenido.

De todo lo expuesto surgió la declaración:

  

Responsabilidad Social del Periodismo – Declaración de La Plata

 La Facultad de Periodismo de la Universidad Nacional de La Plata, el Centro de Estudiantes Rodolfo Walsh, Comunicadores de la Argentina (COMUNA), junto con estudiantes de Periodismo de la casa de estudios, declaramos:

1)  El periodismo es una actividad que genera amplias repercusiones sociales y condiciona y determina conductas de los ciudadanos. Debe ser ejercido asumiendo la responsabilidad de que la información esté siempre basada en fuentes identificables y con autoridad sobre los temas que se comunican al público. Los medios y los periodistas son responsables por lo que emiten  y sus consecuencias, y su accionar está determinado por el derecho del público a ser informado.

2)  Ningún hecho ni ninguna imagen puede ser jamás alterada o modificada, salvo en los casos contemplados por la ley, como por ejemplo para niñas, niños y adolescentes. Esto constituye un límite ético que no puede ser ignorado bajo ninguna circunstancia.

3)  La información debe ser verificada y contrastada a través de fuentes diversas y el público tiene derecho a acceder a ella sin que sea condicionada, manipulada o tergiversada en función de los intereses sectoriales de los medios  emisores.

4)  El público tiene derecho a conocer las pertenencias empresariales y las posiciones ideológicas y políticas partidarias de los medios y sus periodistas. A su vez, los periodistas tienen derecho pleno a ejercer la libertad de conciencia, es decir negarse a reproducir información distorsionada u opiniones que violen sus principios éticos.

5)  La búsqueda de la primicia y la competencia mercantil por la información no deben desarrollarse a costa de la veracidad y de la debida verificación de los hechos.

Estos cinco principios sintetizan la opinión de las instituciones y entidades citadas, que además acordaron trabajar en conjunto para proponer un Código de Responsabilidad Social del Periodismo que se discuta en todo el país y para promover la creación de una defensoría de los lectores de medios gráficos, similar en sus propósitos a la Defensoría de las audiencias de radio y televisión contemplada en la Ley 26.522.

Nota: todos los contenidos del debate serán incluidos en un documento de elaboración posterior.

La Plata, 2 de junio de 2014.

 

El texto precedente, como se dijo, contiene parcialmente lo expresado por seis grupos de estudiantes que analizaron material periodístico. Lo que ellos expusieron, a modo de síntesis, es lo siguiente:

 

 

Grupo 1

–       En las coberturas de los medios abunda frivolidad, liviandad, falta de compromiso con la repercusión que tiene cada noticia.

–       Se nota falta de entidad de las fuentes. Hay irresponsabilidad al elegirlas, sin reparar suficientemente en la autoridad que tengan para tratar cada tema.

–       Es frecuente la vulneración de derechos. En la cobertura del asesinato de la niña Ángeles Rawson, hubo una persistente vulneración de los derechos de la víctima. Hubo falta de enfoque de violencia de género. Faltó calidad en la información.

 

Grupo 2

–       El concepto de ética periodística no es ajeno al concepto de ética social. Por ejemplo, en reportes sobre la conducción del Banco Central y el tratamiento de las reservas, las decisiones al respecto encerraban la disputa sobre un modelo de país. Entonces, la definición de ciertos medios a favor de un modelo ortodoxo de manejo del Banco Central ponía en juego su visión o dejaba ver su impulso a un modelo determinado de país. La democratización de la información significa que haya diversidad de representaciones, de sectores, de modelos de país. El público tiene derecho a saber la ideología y la postura del emisor.

–       El límite para la diversidad periodística es la democracia. Es decir, la difusión de posturas y propuestas debe encontrar límite en la democracia, entendida como una construcción social. La ética periodística se construye también en función de esa construcción social.

 

Grupo 3

–       Al trabajar con materiales referidos a la cobertura de la situación en Venezuela, se observaron casos de manipulación de imágenes. También se vieron otros casos en los que medios argentinos ocultaron o censuraron o manipularon información de una fotografía. Un principio ético fundamental es que ningún medio puede modificar una información ni una imagen informativa, con ningún propósito (salvo los previstos por la ley en aras de la protección de las personas en ciertas circunstancias). En esta fidelidad con la información se juega la credibilidad de los medios.

–       Hay casos de tensión entre el medio y la actividad de los periodistas. Eso tiene que tener una resolución, y es el respeto a la libertad de conciencia.

 

Grupo 4

–       Este grupo coincidió en la necesidad de que sean alentados el periodismo social y el periodismo ciudadano. También es necesaria la transparencia en el posicionamiento propio de los medios, que el público sepa cómo piensa y qué intereses defiende cada uno de ellos.

–       En el tratamiento de las fuentes, se nota que muchas veces de recurre a fuentes no calificadas. Hay falta de comprobación de una versión o de lo que una fuente dice. La primicia no debe sostenerse a expensas de la veracidad.

–       Vivimos en una sociedad libre, nadie podría negar eso, pero aún así sometidos a gran cantidad de regulaciones. Lo mismo hay que pensar para los medios. ¿Por qué todas las actividades tienen alguna forma de regulación y los medios no la tendrían que tener?

–       Se propone un Código de Responsabilidad Social del Periodismo que ataña a todos los medios y periodistas del país. Un Código que esté pensado en la prioridad que tienen los receptores, por su derecho a recibir información.

–       Hace falta más conocimiento de los organismos de defensa de las audiencias. Se reclama más conocimiento de la Defensoría del Público de radio y televisión y se propone que haya una defensoría del público de los lectores de medios gráficos.

 

Grupo 5

–       En cuanto a ética y responsabilidad social, es necesario legislar sobre el rol del periodista y de los medios. Al examinar el caso reciente de un texto del Papa, se verificó que en varias coberturas hubo falta de consulta a fuentes autorizadas para hablar del tema con la finalidad de dejar mal parado al gobierno.

–       Hace falta que haya diversidad de fuentes en las coberturas.

–       En cuanto a la Responsabilidad Social, puede haber una colisión entre el periodista y la demanda de la patronal. Esto plantea el tema de la libertad de conciencia.

–       La competencia mercantil por la primicia determina falsedades en los medios.

–       Hace falta una regulación sobre la necesaria verificación de la información.

–       Hay situaciones en que los llamados medios alternativos y populares se vuelven reproductores de las agendas y discursos de los medios hegemónicos.

 

Grupo 6

–       Las coberturas sobre la llamada inseguridad son usadas para generar división social. Los medios instalan el tema de la inseguridad para presionar al poder político y a la justicia. La presión sobre la justicia llega a incluir actos de incitación a la violencia. Hay que tomar en cuenta que el Código Civil prevé responsabilidades por el daño causado con la acción y con la palabra.

–       Se verifica falta de verificaciones de la información, se reproduce información sin hacerse cargo el periodista y el medio.

–       Faltan mecanismos de interpelación de la ciudadanía a los medios.

–       La Responsabilidad Social se verifica en escalas diferentes: la de los medios, la de los periodistas, la de los ciudadanos. El Estado debe trabajar para que el ciudadano sea consciente de la intencionalidad y los intereses sectoriales de los emisores.

Luego de este intercambio y anunciadas las conclusiones, se realizó una mesa de exposición y debate de la que participaron Oscar Lutzack, profesor de Comunicación y Cultura de la Facultad de Periodismo; María Seoane, escritora y periodista, directora de Radio Nacional; Luis Bruschtein, periodista, subdirector de Página/12 y columnista de la Televisión Pública; y Hugo Muleiro, escritor y periodista, presidente de Comunicadores de la Argentina.

Muleiro leyó la Declaración de La Plata sobre responsabilidad social del periodismo, que fue saludada con un aplauso por alrededor de cien personas que colmaron el aula 12 de la Facultad.

Comenzaron de inmediato las exposiciones. Bruschtein focalizó su intervención en la distancia a veces profunda que hay entre los buenos enunciados éticos, como los contenidos en la Declaración, y la práctica diaria del periodismo. Mencionó así la tensión entre la ética y los periodistas forzados a obedecer órdenes de sus patrones, o aquellos que, por obtención de una pauta publicitaria pública o privada, acomodan su discurso y su postura editorial. “La idea ética de la práctica del periodismo está íntimamente relacionada con la forma en la que se organiza la sociedad”, dijo.

Definió a la información como un bien público, pero hizo notar que ese bien “circula en un mercado”, por lo que “hay una contradicción entre lo que queremos plantear (como accionar ético, NDR) y lo que la realidad nos impone todos los días”. Sumó a esas dificultades la impronta de individualismo que suele marcar el ejercicio del periodismo, y agregó que a ello se debe que es uno de los ámbitos más difíciles para la actividad gremial.

En cuanto a la acción estatal para contribuir a un manejo ético de la información y que haya diversidad de voces, advirtió sobre el riesgo de que se convierta en una “razón de Estado”.

También hizo notar que el modelo de sistema informativo imperante en el país está inspirado en el estadounidense, y se trata de “una sociedad que se permite decir que tiene libertad de prensa porque no hay periodistas que piensen distinto”. En cambio, apuntó, en Europa hay una cultura de diversidad mayor, con prácticas más democráticas que las que dicen desarrollar los liberales estadounidenses.

En suma, dijo, la comunicación es parte de una lucha ideológica en la que están comprometidos los periodistas. La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, aprobada en 2009, “puso en cuestión que no es equiparable la libertad de prensa con la libertad de empresa”. Exhortó a buscar “una forma en que la Declaración” sobre Responsabilidad Social no quede en letra muerta. “Tenemos que lograr cambiar la realidad, conseguir una realidad más diversa, esa es la base para conseguir un periodismo más digno”.

El profesor Lutzack reclamó honestidad intelectual a los periodistas, para que anuncien al público cuál es la posición con la cual hacen su ejercicio de comunicación. Propuso profundizar el debate y reivindicó que la Declaración de La Plata marque la necesidad de que los medios deban decir “dónde están parados”. Hace falta, insistió, que haya claridad en esa posición, dónde se ubica cada medio en la disputa por la pluralidad y la multiplicidad de voces.

En ese contexto, mencionó a la Facultad de Periodismo de La Plata como un “proyecto de transformación” y dijo que los que en su momento eran denominados como medios alternativos, marginales, conforman actualmente “un lugar de construcción”.

Corresponde establecer, agregó, con qué posición se construyen los relatos de los medios y si esa construcción se hace o no “desde las mayorías” y tomando en cuenta la necesidad de que haya cada vez más actores de la comunicación. Hay que mantener la exigencia de una discusión que fue abierta por la Ley de Servicios Audiovisuales.

Respecto del reclamo de honestidad al periodismo, citó el lema de convocatoria de la jornada, “Linchando a los pibes chorros”, para mencionar a medios que desarrollaron estrategias tendientes a generar caos y violencia. “A esto me refiero con la honestidad intelectual, cuál es el contrato de lectura que se propone cada medio”.

María Seoane mencionó algunos episodios recientes de manipulación de información, como las formas en que fue comunicado u ocultado el acuerdo por la deuda con el Club de París, el acto de celebración del 25 de Mayo en Buenos Aires, con participación masiva que fue ocultada, y la invitación al gobierno argentino para participar de la cumbre del grupo BRICS. Sostuvo, entonces, que hay una tensión entre la existencia de las corporaciones mediáticas y la democracia. Hay siete familias, dijo, que conforman una oligarquía mediática que busca una restauración conservadora en la Argentina.

Destacó que la disyuntiva  en el ejercicio diario del periodismo consiste en si se suma o no a la construcción de la democracia y al ejercicio de la ciudadanía y la libertad. A la vez, la esclavitud mediática de la clase media argentina, posible por su profunda ignorancia, permitió desde siempre olvidar por ejemplo que le pertenece a todo el pueblo la renta potencial del suelo. Es decir que la disputa es “por plata, porque siempre se trata de plata”.

En la situación actual, entonces, continúa presentándose la tensión, la confrontación entre un sistema de esclavitud mediática y un sistema de libertad en la circulación de la palabra. En ello queda involucrado, por ejemplo, que hoy resulta muy difícil seguir la ruta virtual del poder financiero. El Estado, continuó, debe poder seguir la ruta de ese poder.

En función de todos esos intereses y conflictos, Seoane propuso que el país debata la posibilidad de que los empresarios dedicados a la comunicación no puedan desarrollar negocios en otros rubros, es decir mantener propiedades cruzadas. Pidió examinar legislación de otros países para que en la Argentina comience a debatirse esa regulación, como una forma de que los propietarios de empresas de comunicación o titulares de licencias de explotación del espectro radioeléctrico no usen este insumo para fortalecer otros negocios, actuando únicamente para apuntalar su interés sectorial, a expensas de los derechos comunicacionales de toda la población.

Se refirió también al tema de los medios públicos o estatales. Como directora de Radio Nacional, dijo que su decisión es que esa emisora refleje la línea del Estado, es una postura editorial que busca representar a la porción mayoritaria de la población que eligió al gobierno en ejercicio. Esto, dijo, no significa negar la diversidad de voces en la radio, pero sí asumir la responsabilidad editorial de representar a las mayorías. En función de ello, propuso estudiar un sistema –también vigente en otros países- por el cual los medios estatales se dividen entre los gubernamentales y los públicos, con financiamientos específicos. Los primeros se encuadran en la representación de la mayoría votada en las urnas, los segundos pueden funcionar en la órbita parlamentaria, con normas específicas.

Muleiro reivindicó el ejercicio del periodismo informativo sometido a una serie de principios. COMUNA cree y defiende, dijo, un sistema posible de comunicación de la información, con adhesión a los hechos, responsabilidad en la elección de las fuentes, cuidando los discursos en función de las repercusiones sociales que los medios generan. Nada de esto significa afectar líneas de opinión y editoriales ni ignorar que, en cada acto informativo, hay una influencia inevitable e innegable del universo de ideas y posicionamientos que el periodista y el medio tienen, empezando por la elección de las palabras que usan para informar, qué elección hacen para su agenda noticiosa y, dentro de cada noticia, qué elemento resuelven privilegiar. Sin embargo, insistió, hay una forma posible de reportar, en la que no haya ocultamientos alevosos ni manipulación de los datos y las imágenes.

 

Realizada esta síntesis, este documento queda ahora abierto a los aportes y acotaciones de las entidades y estudiantes y comunicadores participantes. Asimismo, se constituye en la base para extender el debate por todo el país.

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